Sabiduría del Liderazgo

No todo líder que influye… está siendo guiado por la sabiduría de Dios.

¿Qué clase de sabiduría guía tu liderazgo?

Sabías que…

Dos personas pueden ocupar el mismo puesto de liderazgo, pero ser guiadas por sabidurías completamente diferentes. Una construye vidas; la otra destruye relaciones.

Veamos lo que dice la Biblia

”¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.”
Santiago 3:13 (RVR1960)

Reflexión

El verdadero liderazgo no comienza con un título, sino con un corazón transformado. Dios no mide la influencia por la cantidad de personas que te siguen, sino por la manera en que las sirves. La humildad siempre será la evidencia de la sabiduría que viene del cielo.

Antes de dirigir a otros, permite que Dios dirija tu corazón.

Lo que Dios empieza lo termina

Hay un versículo que puede cambiar tu manera de esperar en Dios.

La promesa de Filipenses 1:6

Sabías que…

La fidelidad de Dios no depende de tus circunstancias, sino de Su carácter.

Veamos lo que dice la Biblia

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Filipenses 1:6 (RV60)

Reflexión

Dios promete terminar la obra que comenzó en ti. Si aún no ves el resultado, no significa que el trabajo haya terminado. Él sigue moldeando tu vida con amor, paciencia y propósito.

Lo que Dios comenzó, Él también lo terminará. 

Dios prepara antes del propósito

Sabías que José estuvo más tiempo en el proceso que en el palacio?

Antes del propósito, Dios prepara a la persona

Sabías que…

Dios nunca desperdicia una temporada difícil. Cada proceso tiene un propósito eterno.

Veamos lo que dice la Biblia

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien…”
Génesis 50:20 (RV60)

José pasó por el pozo, la esclavitud y la cárcel antes de llegar al palacio. Lo que parecía un fracaso era el camino que Dios estaba usando para cumplir Su plan. Tal vez hoy estás en un proceso, pero Dios ya conoce el final de tu historia.

No renuncies en el proceso; Dios te está preparando.