Cree por tu Casa

Cree por tu casa”

Tal vez miras a tu familia y piensas que es imposible que algunas cosas cambien. Pero la Palabra de Dios declara en Hechos 16:31:

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”

Esto no significa que podemos creer por los demás, porque cada persona necesita responder al llamado de Jesús. Pero sí nos recuerda que nuestra fe puede abrir una puerta para que nuestra familia escuche la Palabra y conozca el poder de Dios.

No te rindas por ellos. Continúa orando, amando y dando un testimonio verdadero. Quizás todavía no ves resultados, pero Dios sabe cómo llegar a cada corazón.

El carcelero comenzó aquella noche lleno de temor, pero terminó reunido con su familia, creyendo en Dios y lleno de gozo.

Jesús puede hacer lo mismo en tu hogar.

Hoy declara con fe:

“Señor Jesús, yo creo en ti. Usa mi vida para que mi familia conozca tu salvación. Visita nuestra casa, transforma nuestros corazones y ayúdanos a servirte juntos.”

Porque una casa que recibe a Jesús puede comenzar una historia completamente nueva.

La Armadura de Dios

Vístete antes de enfrentar el día

Cada día enfrentamos pensamientos, tentaciones y situaciones que intentan debilitar nuestra fe. Pero Dios no nos ha dejado indefensos.

Efesios 6:11 dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.

Vístete con la verdad para no creer las mentiras del enemigo. Protege tu corazón con la justicia. Camina llevando el evangelio de la paz. Levanta el escudo de la fe cuando lleguen el temor y la duda. Protege tu mente recordando que perteneces a Jesús. Y utiliza la Palabra de Dios para responder a cada ataque.

No olvides orar. La oración mantiene tu corazón conectado con Dios.

Quizás estés atravesando una batalla, pero no estás sola ni desprotegida. Dios te ha dado todo lo necesario para permanecer firme.

Hoy no retrocedas. Vístete con toda la armadura de Dios y avanza confiando en Jesús.

Eres Hijo de Dios

Eres hijo de Dios”

Juan 1:12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

Tal vez durante mucho tiempo permitiste que tus errores, el rechazo o las palabras de otras personas definieran tu identidad. Pero cuando recibes a Jesús, Dios comienza una vida nueva en ti.

Ya no tienes que vivir sintiéndote extraño, abandonado o sin propósito. En Jesús tienes un Padre que te escucha, te ama y permanece a tu lado.

Recibir a Cristo no es solamente saber que Él existe. Es abrirle el corazón, creer en su nombre, arrepentirte y permitirle dirigir tu vida.

Tu pasado no tiene que decidir tu futuro. En Cristo eres perdonado, restaurado y recibido en la familia de Dios.

Hoy abre tu corazón y dile: “Jesús, te recibo. Transforma mi vida y ayúdame a vivir como hijo tuyo”.

Recuerda: no estás olvidado ni abandonado. En Jesús, eres hijo de Dios.