Dejémonos guiar por el Señor, en todas áreas de nuestra vida, y podremos ser testigo de lo que el ha transformado nuestra vida. Tendremos esa luz en nuestro interior y compartirlo con aquellos que aún no han conocido al verdadero Dios.
Deja que la luz de Jesús brille en ti. Y tengamos esa luz propia.
Amemos a Dios incondicionalmente, aún en los momentos q sean difíciles para el ser humano. Recuerda que hay una luz al final del trayecto.



