
Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Dios y la casa real, El Señor fue claro con El y le dice que su oración, su ruego es escuchado, así de hermosos es nuestro Dios con cada uno de nosotros, está atento a nuestra necesidad el no olvida ninguno de sus beneficios, si seguimos teniendo un corazón íntegro, firme siendo justos ecuánimes el afirmará nuestro caminar y el de nuestra familia. Sigue exaltando su nombre, sigue alabando su nombre y sus ojos no se apartarán de nosotros.



