La unción de Dios es una bendición que transforma nuestra vida.
Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”.
Ese poder no viene de nuestro talento ni de nuestra capacidad; viene de la presencia de Dios obrando en nosotros.
Cuando el Espíritu Santo llena tu vida, recibes fuerzas para continuar, valor para vencer el temor y gozo para seguir a Jesús cada día. Su unción despierta en ti el deseo de orar, leer su Palabra, adorar y acercarte más a Él.
No vivas solamente recordando lo que sentiste ayer. Busca hoy una experiencia nueva con Dios.
Dile: “Señor Jesús, lléname de tu Espíritu Santo. Renueva mis fuerzas, aumenta mi fe y enciende nuevamente mi pasión por tu presencia”.
Recuerda: la unción de Dios te da poder para continuar, gozo para seguirlo y pasión para servirle.
FE Cada Día con Esther Contreras. http://www.EstherContreras.com






