Muchos sabemos que las tormentas pueden ser fuertes, leves, moderadas y cada una trae cierta peculiaridad en la cual algunos se preocupan más q otros, dependiendo en el lugar q se encuentren, pero si Dios decide que ya no llueve, se calma y todo vuelve a tener tranquilidad. Y nos olvidamos que llovió. Es por eso que es importante tener una relación especial con Dios en todo tiempo, para escuchar su voz y tener siempre esa confianza en El, que el temor, la angustia, la aflicción no embargue nuestra mente y corazón. Sigue confiando en el poder de Dios, sabiendo que el no se equivoca, y que si vienen procesos, desiertos o cualquier situación estemos preparados para afrontar con el poder de Dios en nuestra vida. La fortaleza y paz la da solamente el Señor Jesús. Depende totalmente de Él, y estarás cubierto por su hermosa presencia. Mantén la calma, confía en Dios que el hará, más para ti y los tuyos. Confía en Dios. Hay más bendiciones en camino.


