
Es gloriosos cuando nuestro Dios nos escucha y le invocamos, sabiendo que El está atento a nuestro clamor, sabiendo que el salva a su ungido, y nos libra de toda batalla. Que nuestro buen Dios nos dé conforme al deseo del corazón, que esas peticiones sean alcanzadas y tengan respuesta en el tiempo perfecto de Dios y haciendo su maravillosa voluntad. Sigamos confiando, y testificando de su poder, y nos siga sosteniendo desde la diestra de su justicia. Nuestro Dios nos levanta y nos mantiene en pie.



