
¿Alguna vez has dicho: “No puedo”, “no sé cómo” o “mejor que lo haga otra persona”?
Moisés también presentó sus limitaciones delante de Dios. Pero el Señor le respondió: “Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar”.
Dios conocía sus dificultades y le prometió acompañarlo y enseñarle.
A veces esperamos sentirnos completamente preparados para obedecer, y mientras esperamos, nuestras inseguridades se convierten en excusas.
¿Qué estás posponiendo por miedo? Tal vez necesitas hablar con alguien, comenzar a servir o compartir lo que Dios ha hecho en tu vida.
Puedes reconocer tus limitaciones y pedir ayuda. No tienes que saberlo todo para comenzar a aprender.
Hoy, presenta tu temor delante del Señor y da ese paso de obediencia.
Señor Jesús, ayúdame a dejar las excusas, recibir tu enseñanza y confiar en ti. Amén.

