
CUANDO TE FALLAN, DIOS SIGUE SIENDO FIEL
Hay injusticias que duelen profundamente, especialmente cuando vienen de alguien en quien confiabas. La traición puede dejar preguntas, tristeza y temor de volver a confiar. Jesús conoce cada una de esas heridas.
Salmo 147:3, RVR1960, dice: “Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas”.
Puedes reconocer tu dolor sin avergonzarte. Lo que otra persona hizo no disminuye tu valor. Perdonar no significa justificar el engaño: puedes renunciar a la venganza y establecer límites. La confianza necesita verdad y cambios sostenidos.
No permitas que la injusticia te lleve a actuar contra tus convicciones. Entrega a Dios lo que no puedes controlar, busca apoyo y da un paso a la vez.
Jesús, sana nuestro corazón, danos sabiduría y fuerzas para continuar. Que la infidelidad de otros no nos haga olvidar tu fidelidad. Amén.

