



Hay momentos en los que sentimos que todas las puertas se han cerrado. Oramos, esperamos y, aun así, no vemos una salida. Pero una puerta cerrada no significa que Dios te abandonó. Algunas veces, Él la cierra para protegerte, corregir tu dirección o prepararte para algo mejor.
Jesús declaró en Apocalipsis 3:8: “He puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar”.
Quizá hoy tienes poca fuerza, pocos recursos o no sabes cómo avanzar, pero Dios no depende de tus posibilidades para cumplir su propósito. Si Él abrió la puerta, no permitas que el miedo te detenga. Prepárate, obedece y da el primer paso.
Y si encuentras oposición, no retrocedas inmediatamente. Una puerta abierta también puede presentar desafíos. Sigue orando y confiando.
Recuerda: lo que Dios cierra puede protegerte, y lo que Él abre nadie podrá cerrarlo. Tu responsabilidad es escuchar su voz, permanecer fiel y caminar con fe. #fe #acércateajesúsenoración #esthercontreras
Hoy declara: “Señor, abre las puertas que estén dentro de tu voluntad y dame valentía para cruzarlas, en el nombre de Jesús. Amén”.

